La batalla de Boquerón fue la primera batalla de gran escala de la Guerra del Chaco y la primera victoria decisiva de Paraguay en el conflicto: entre el 9 y el 29 de setiembre de 1932, el ejército paraguayo cercó y rindió al fortín boliviano de Boquerón, en pleno Chaco Boreal. La ofensiva, dirigida por el entonces teniente coronel José Félix Estigarribia, le dio moral al ejército paraguayo apenas arrancada la guerra contra Bolivia y marcó el estilo de combate que Paraguay usaría los tres años siguientes.
El contexto: por qué se peleaba por un fortín en medio de la nada
Paraguay y Bolivia venían discutiendo la soberanía del Chaco Boreal desde hacía décadas, cada uno convencido de que esa zona árida escondía petróleo. La chispa saltó el 15 de junio de 1932, cuando tropas bolivianas atacaron el fortín paraguayo Carlos Antonio López, en la laguna Pitiantuta, mientras los dos países todavía negociaban un pacto de no agresión.
Bolivia siguió avanzando: el 27 de julio ocupó el fortín Corrales, el 28 el fortín Toledo y el 31 de julio, bajo el mando del teniente coronel Luis Emilio Aguirre, tomó Boquerón. Aguirre murió poco después en una emboscada armada por el teniente paraguayo Eulalio Facetti. Esa cadena de hechos convenció al mando paraguayo de recuperar Boquerón por la fuerza, y ahí arrancó la guerra abierta.
El sitio: veinte días sin agua y bajo fuego
El 9 de setiembre el ejército paraguayo lanzó los primeros ataques frontales contra el fortín, ya defendido por tropas bolivianas atrincheradas. Esos ataques fracasaron: la defensa era efectiva y el terreno, durísimo. A partir del día 10, el mando paraguayo cambió de plan y armó un sitio formal, cortando todos los accesos al fortín.
La zona alrededor de Boquerón es árida, sin fuentes de agua propias, y el abastecimiento paraguayo tenía que llegar desde Isla Po’i, a más de 250 kilómetros. Faltaron agua, municiones y comida de los dos lados; del lado boliviano, el botiquín se agotó desde el día 14 y la aviación intentaba largar víveres desde gran altura, pero muchos bultos se destruían al caer. La sed llegó a niveles extremos: hubo soldados que, para aguantar, filtraban su propia orina con yerba mate. Casi todos los combatientes eran jóvenes de entre 17 y 24 años, sin experiencia previa en un clima tan hostil.
Bolivia intentó romper el cerco varias veces desde el fortín Yujra, bajo el mando del coronel Enrique Peñaranda, pero las columnas de auxilio fueron rechazadas una y otra vez con emboscadas paraguayas sobre el camino Yujra-Boquerón: el mayor Lairana fue capturado el día 10 y el capitán Víctor Ustárez murió ametrallado a 1.500 metros el día 12. Arriba, el mando boliviano daba órdenes contradictorias, primero exigió no abandonar Boquerón «de ninguna manera», después dejó «libertad de resistir o retirarse», mientras prometía un ataque masivo de auxilio que nunca llegó.
Dónde pasó
Mapa interactivo: hacé clic en cada punto para ver la fecha y el hecho. Fuentes de ubicación: Wikipedia, SENATUR y registros geográficos públicos.
Cómo se dio el asedio (esquema)
Esquema ilustrativo del desarrollo táctico, no a escala geográfica exacta. Elaborado con datos cruzados de Wikipedia y ABC Color (25/9/2026).
Quién estaba al mando
| Bando | Nombre | Cargo |
|---|---|---|
| Paraguay | Tte. Cnel. José Félix Estigarribia | Comandante general de las operaciones |
| Paraguay | Mayor Carlos Fernández | Jefe de la 1.ª División |
| Paraguay | Tte. Cnel. Luis Ayala | Jefe de la 2.ª División |
| Paraguay | Mayor Arturo Bray | Jefe del RI-6 «Boquerón» |
| Bolivia | Tte. Cnel. Manuel Marzana | Defensor del fortín |
| Bolivia | Cnel. Francisco Peña | Al mando en Yujra/Arce |
| Bolivia | Gral. Carlos Quintanilla | Jefe del Primer Cuerpo de Ejército |
| Bolivia | Gral. Filiberto Osorio | Comandante en jefe |
Bolivia arrancó el sitio con unos 1.200 hombres defendiendo el fortín propiamente dicho, aunque contando las tropas de auxilio que intentaron romper el cerco desde afuera, algunas fuentes hablan de hasta 4.000 bolivianos movilizados en la zona. Paraguay, en cambio, fue sumando efectivos en oleadas sucesivas: arrancó con unos 5.000 combatientes el 9 de setiembre, pasó a 6.000 y después a 9.000 en las siguientes ofensivas, hasta superar los 11.000 y llegar a más de 14.000 hombres sobre el final del sitio.
La rendición y el costo humano
El 29 de setiembre, a las 6 de la mañana y tras un último intercambio de disparos de media hora, oficiales bolivianos salieron del fortín con banderas blancas: el capitán Antonio Salinas Crespo, el suboficial Carlos Dávila y los tenientes Daniel Aguilar y René Miranda. Marzana entregó Boquerón.
Las cifras de bajas cambian de fuente a fuente, algo normal en cualquier guerra, así que acá van cruzadas contra más de una fuente. Del lado boliviano, el mayor Antonio E. González y el historiador Querejazú Calvo hablan de unos 1.000 muertos y 466 prisioneros (20 oficiales y 446 soldados); además, 165 heridos bolivianos alcanzaron a ser evacuados antes de la caída. Del lado paraguayo, los registros de sanidad de la época marcan 1.890 bajas (entre muertos, heridos y desaparecidos) entre junio y setiembre, mientras que otra estimación posterior (Mazzacotte) calcula 1.513 muertos, heridos y desaparecidos en conjunto; la prensa actual suele redondear en unos 2.000 muertos paraguayos solo en setiembre.
Por qué esta batalla marcó el resto de la Guerra del Chaco
Tras la caída de Boquerón, los fortines bolivianos vecinos empezaron a caer en cadena: Yujra, Lara, Ramírez, Castillo. Las tropas bolivianas se retiraron en desorden hacia el fortín Arce. Estigarribia fue ascendido a coronel, y Paraguay siguió avanzando durante los tres meses siguientes hasta llegar al llamado «Kilómetro 7», cerca de Saavedra.
En Bolivia, la noticia cayó como balde de agua fría: la prensa había pasado veinte días anunciando «combates victoriosos» y de golpe llegó la rendición del fortín. Para el historiador Luis Verón, Boquerón funcionó como una verdadera «batalla escuela»: después de que los ataques frontales de los primeros días fracasaran, el ejército paraguayo aprendió ahí mismo las tácticas de envolvimiento que después se conocerían como «corralitos», y que usó una y otra vez en el resto de la guerra. También le subió la moral a la tropa paraguaya justo al arranque del conflicto.
La Guerra del Chaco siguió hasta 1935: el cese el fuego se firmó el 12 de junio de ese año en Buenos Aires, con la mediación de Argentina y Brasil, y el tratado de paz definitivo recién se firmó el 21 de julio de 1938. Ese tratado dejó aproximadamente tres cuartas partes de la zona en disputa bajo soberanía paraguaya, mientras que Bolivia se quedó con una cuarta parte, incluida una franja sobre el río Paraguay (el Triángulo Dionisio Foianini) que le dio la salida que buscaba desde el principio.
Preguntas frecuentes
¿Qué fue la batalla de Boquerón?
Fue el primer gran enfrentamiento de la Guerra del Chaco: un sitio de veinte días con el que Paraguay le sacó a Bolivia el fortín de Boquerón, en el Chaco Boreal, en setiembre de 1932.
¿Cuándo fue la batalla de Boquerón?
Del 9 al 29 de setiembre de 1932. La rendición boliviana se dio la madrugada del 29, por eso esa fecha quedó como el día que se recuerda cada año.
¿Quién dirigió la batalla de Boquerón?
Del lado paraguayo, el entonces teniente coronel José Félix Estigarribia estuvo al mando general de las operaciones. Del lado boliviano, el defensor del fortín fue el teniente coronel Manuel Marzana.
¿Dónde fue la batalla de Boquerón?
En el fortín Boquerón, en pleno Chaco Boreal paraguayo. Hoy esa zona le da nombre al departamento de Boquerón.
¿Quién ganó la guerra del Chaco?
Ganó Paraguay. El conflicto terminó con un cese el fuego en junio de 1935 y un tratado de paz definitivo en 1938 que dejó tres cuartas partes del territorio en disputa bajo soberanía paraguaya.
¿Cómo terminó la guerra del Chaco?
Terminó con el Protocolo de Paz firmado el 12 de junio de 1935 en Buenos Aires, mediado por Argentina y Brasil, y se cerró formalmente con el Tratado de Paz, Amistad y Límites del 21 de julio de 1938.
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Fuentes
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