“¿Acaso tengo cara de bodega?”. Puede ser una respuesta a alguien que, por ejemplo pide que traigas la bebida. En realidad, la parte inicial de la frase (“che rova…”, tengo cara…) se completa de diversas maneras, dependiendo de lo que se pida. Puede ser cara de “carnicería” (si hay que llevar carne), de “de panadería” si te piden llevar pan. Si a uno le piden recarga de celular puede responder: “¿che pio che rova kavina mba’e?”. ¿Acaso tengo cara de cabina?, etc.

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