Akãnundu, py’aruru y tãi rasy: cómo bautiza el paraguayo a sus enfermedades

mba'asy en paraguay

Entrás al consultorio, el doctor te pregunta qué tenés, y vos le contestás: «che akãnundu ha che py’aruru». Si el doctor es joven y creció en Asunción, hay una chance real de que se quede mirándote como quien mira una boleta de la ANDE. Bienvenido al idioma secreto del cuerpo paraguayo.

En Paraguay tenemos dos sistemas de salud funcionando al mismo tiempo. Uno tiene tomógrafos, recetas y sala de espera. El otro tiene yuyos, oraciones y un vocabulario que ningún examen de laboratorio va a poder confirmar. Y el segundo es tan viejo que sus palabras ya estaban escritas en papel hace casi cuatro siglos.

Un dato para arrancar con el pie derecho: la palabra mbiru’a —viruela— ya aparece registrada en el Tesoro de la Lengua Guaraní del padre Antonio Ruiz de Montoya, publicado en 1639. El Ministerio de Salud lo recordó como uno de los registros sanitarios más antiguos escritos en nuestro idioma. Cuando tu abuela dice «mbiru’a», está usando una palabra con 380 años de historia clínica documentada.

Este artículo es un mapa de ese vocabulario. Y como todo buen mapa, empieza enseñándote a leerlo.


Parte 1. La fórmula secreta: aprendé a fabricar enfermedades

No hace falta memorizar cien palabras. El guaraní arma los nombres de las dolencias como si fueran bloquecitos de Lego, y con dos o tres piezas ya podés construir la mitad del diccionario médico.

Pieza 1: rasy = dolor

Pegale rasy a cualquier parte del cuerpo y ya tenés el nombre del dolor. Así de simple.

Parte del cuerpo+ rasy=
akã (cabeza)akã rasydolor de cabeza, cefalea
tãi (diente)tãi rasydolor de muela
py’a (estómago, entrañas)py’a rasydolor de estómago
tye (vientre, barriga)tye rasydolor de barriga
ahy’o (garganta)ahy’o rasydolor de garganta, angina
juru (boca)juru rasydolor de boca
kangue (hueso)kangue rasydolor de huesos
tĩ (nariz)tĩ rasydolor de nariz
py (pie)py rasydolor de pie
po (mano)po rasydolor de mano
ke (sueño)kerasyinsomnio

Ese último es de regalo: kerasy, «dolor de sueño». Insomnio. Nadie lo dijo mejor.

Pieza 2: ruru = hinchazón, inflamación

Ruru es todo lo que se hincha. Ñe’ãvevúi ruru es neumonía, literalmente «pulmón inflamado» —y ojo con la palabra pulmón: ñe’ãvevúi es «la entraña liviana». El pueblo que nombró así al pulmón sabía perfectamente que ese órgano pesa distinto.

Pieza 3: el guaraní no diagnostica, describe

Acá está la belleza del asunto. El nombre castellano de una enfermedad casi siempre viene de raíces griegas o latinas que no significan nada para el que las escucha. El nombre guaraní te cuenta lo que estás viendo:

  • Akãnundu = fiebre. Literalmente: la cabeza caliente. Diagnóstico y síntoma en una sola palabra.
  • Tĩsyry = resfrío. Literalmente: la nariz que corre. Once letras, cero ambigüedad.
  • Mba’asy po’i = tuberculosis. Literalmente: la enfermedad delgada, la que va afinando al enfermo. Toda la historia natural de la tisis metida en dos palabras.
  • Tekakapa’ã = estreñimiento. Literalmente: la caca trancada. Sin metáforas, sin eufemismos, sin vueltas.

Ahí tenés la diferencia de fondo: el castellano médico clasifica, el guaraní popular narra.


Parte 2. El catálogo, ordenado por dónde te duele

Respiratorias

Guaraní / joparaQué esDetrás de la palabra
hu’utosEs onomatopeya pura: la palabra suena a tos
hu’u pukutos convulsa, coqueluche«Tos larga»
tĩsyryresfrío, catarro«Nariz que corre»
ambu’aflema, mocoLo que sale
ñe’ãvevúi ruruneumonía«Pulmón inflamado»
ahy’o rasydolor de garganta, angina
mba’asy po’ituberculosis«La enfermedad que afina»

Digestivas

Guaraní / joparaQué esDetrás de la palabra
py’a rasydolor de estómago
tye rasydolor de vientre
tekakapa’ãestreñimiento«Excremento trancado»
tyekuesehernia«El intestino que se sale»
py’aruruver Parte 3 — se lo merece«Panza hinchada»

De la piel (el sistema más rico de todos)

La piel es lo que se ve, y por eso es donde el guaraní se pone más preciso.

Guaraní / joparaQué es
mbiru’aviruela; también ampolla y sarampión, según el diccionario de Guasch
mbiru’a tavyvaricela — literalmente «viruela tonta», la versión leve
mbita’isalpullido, sarpullido, roncha
kamambuampolla
jati’iforúnculo, absceso, «nacido»
ai vaillagas, úlceras
ai pochylepra — «llaga mala»
mba’asy ka’atyleishmaniasis cutánea — «la enfermedad del yerbal», porque se agarraba en el monte
pañomanchas oscuras de la piel, típicas del embarazo

Fijate en mba’asy ka’aty: no describe el síntoma, describe dónde te la agarraste. Es epidemiología popular. El nombre te dice el factor de riesgo.

Los ojos, un mundo aparte

Acá el guaraní hila fino de verdad. No existe «problema en la vista»: existe una palabra distinta para cada cosa.

GuaraníQué es
hesa’ỹ / hesatũciego, ceguera total
hesakuapetuerto, ciego de un ojo
hesape’ũlagaña
tesavãbizco, estrabismo
tesaruruhinchazón de los ojos
tesakuareojeras
tesapirĩparpadeo — y también «un santiamén», un abrir y cerrar de ojos
tesapysobuena vista, agudeza visual

Y acá va el dato que más dice sobre este idioma: para «tuerto» el guaraní no tiene una palabra. Tiene cinco. Los diccionarios registran sakuape, hesakuape, hesatũ, hesavi y hesapu. Cinco maneras de nombrar al que ve con un solo ojo, en un idioma al que todavía hay gente que le dice «pobre en vocabulario».

Huesos, golpes y síntomas sueltos

Guaraní / joparaQué es
akãnundufiebre
pirĩescalofrío
ro’ysãenfriamiento
gue’ẽvómito
kangydebilidad, flojera física
kangue rasydolor de huesos, y lo más cerca que está el habla corriente de decir «reumatismo»
pẽfractura
ju’áibocio, papera, coto
tyrasyardor al orinar, infección urinaria
memby’ỹsin hijos, estéril — literalmente «sin cría»

Dos apuntes sobre esta tabla.

Ju’ái tiene una historia notable. En el Tesoro de Montoya la palabra no era todavía una enfermedad: significaba la nuez de la garganta, la manzana de Adán. El padre Restivo ya la anota como coto o papada, y Guasch le suma papera. O sea: el guaraní tomó el nombre del bultito normal que todos tenemos en el cuello y se lo prestó al bulto que no debería estar ahí. Se nombró la enfermedad por su parecido con lo sano.

Reumatismo es harina de otro costal. El término karuguá rasy que circula en varias notas de divulgación viene de listas de la medicina mbyá-guaraní, no del habla paraguaya de todos los días. Ahí sí tiene respaldo independiente: la etnobotánica mbyá de Misiones registra una planta llamada karugua poã —Cissampelos pareira— cuyo nombre significa literalmente «remedio del karugua» y que se usa en decocción contra el reumatismo. Y karugua en guaraní es ciénaga, estero, pantano, tembladeral. Ahí está la lógica popular completa: la enfermedad de la humedad, la que se agarra en el bañado. En el Paraguay urbano de hoy, en cambio, el dolor de articulaciones es kangue rasy o directamente «reuma».


Parte 3. Las que «no son para doctores»

Y acá viene la parte fuerte.

El doctor Dionisio González Torres —ministro de Salud, rector de la UNA y autor del Diccionario Médico Guaraní-Español de 1997— dejó escrito en el prólogo de esa obra algo que sigue siendo cierto hoy: existe un grupo de males que el pueblo paraguayo cree, con total convicción, que no se curan con médicos. Los nombra uno por uno: el tupichua, el kamby ryru jere, el haru y el ojeado.

No son enfermedades del cuerpo. Son enfermedades de la cosmovisión.

Nombre popularQué dice la creenciaQué dice la medicina
Py’aruruLa panza se hincha; se cura con jehai (rayar la barriga) y yuyosGonzález Torres lo describió en Paraguay como agrandamiento del bazo y del hígado por paludismo crónico. Cadogan y Bejarano lo asociaron a inflamación abdominal como secuela del paludismo
Ojeo / oheoAlguien «ñaña» miró al bebé y le hizo mal de ojoEl pediatra Tomás Mateo Balmelli explicó en La Lupa (Telefuturo) que lo que se llama ojeo es, en términos clínicos, hidrocefalia: el crecimiento de la cabeza
Kamby ryru jere«Se dio vuelta el recipiente de la leche»Según el mismo especialista, un cuadro de gastroenteritis o empacho
Tupichua, haruMales del folclore, tratamiento reservado al médico ñanaSin correlato clínico establecido; González Torres los registra como categorías populares

El py’aruru es el rey indiscutido de esta categoría. Todavía hoy, en cualquier casa paraguaya con un bebé que llora demasiado, alguien va a decir la frase: «egueraha chupe médico ñaname». Y ahí se abre la puerta del otro sistema de salud.

Balmelli lamentaba justamente eso: que la creencia pese más que el centro asistencial. Pero acá conviene una aclaración honesta, porque la burla fácil no explica nada: estas palabras no nacieron de la ignorancia. Nacieron de la necesidad. Durante generaciones hubo regiones del país con un médico cada 18.000 habitantes. Cuando no hay doctor, el pueblo igual necesita nombrar lo que le pasa. Y nombrar es la primera forma de curar.


Parte 4. El jopara médico: cuando el castellano se hace paraguayo

La otra mitad de esta historia no es guaraní. Es castellano viejo que se quedó a vivir acá y se aparaguayó.

González Torres ya se quejaba en 1997 de que cada vez usamos más hispanismos para nombrar males: aborto, ahogo, almorrana, ataque, asma, calambre, cólera, hernia, ojeo, paño, pasmo, purgación, romadizo, buba. Palabras que en España quedaron sepultadas en el siglo XIX y que en Paraguay siguen laburando a tiempo completo.

Tres joyas:

Purgación. Así se le dice a la gonorrea y a las infecciones venéreas con secreción. El nombre viene de la idea de que el cuerpo «se purga» solo. Nadie en Paraguay dice «uretritis gonocócica»: todos entienden «purgación».

Recalcarse. Torcerse el tobillo. Suena a invención local, pero está en el diccionario de la RAE con esa acepción exacta: lastimarse el pie por habérselo torcido en un movimiento violento. Vive en Paraguay, Argentina y Uruguay. Y —detalle precioso— el guaraní tiene su verbo causativo propio para el mismo accidente: mongarai, hacer torcer el pie.

Lomo rasy. El dolor de espalda baja. Mitad castellano, mitad guaraní, cien por ciento paraguayo. Es el jopara en su forma más pura: no es que la gente no sepa hablar ninguno de los dos idiomas, es que usa los dos a la vez y le sale bien.


Parte 5. Cuando la enfermedad se convierte en insulto

Y acá está el giro que hace único al vocabulario paraguayo: las dolencias no se quedan en el cuerpo. Se mudan al carácter.

Tãi rasy es «dolor de muela». Pero si alguien dice que su jefe es un tãi rasy, no le está diagnosticando nada dental. Le está diciendo que es insoportable, que molesta de esa manera puntual, permanente y sin tregua con la que molesta una muela picada. La metáfora es perfecta porque el dolor de muela no te mata: solo no te deja vivir.

Lo mismo pasa con akã rasy: dolor de cabeza para el cuerpo, y también «ese problema que no me deja en paz».

Y como todo en este país termina en ñe’ẽnga, existe la fórmula que junta todos los males del ánimo en una sola frase:

«Arekopaitéma la pirevai rapo: topehýi, sogue ha tãi rasy» Ya tengo completa la raíz del mal humor: sueño, sin un peso y con dolor de muela.

Sueño, pobreza y muela picada. La receta científicamente comprobada del paraguayo argel.


Parte 6. Por qué esto importa (y no es solo folclore)

González Torres escribió su diccionario por una razón muy concreta: los estudiantes de medicina le contaban que no entendían a sus pacientes, sobre todo a los del interior. No era un problema cultural pintoresco. Era un problema de diagnóstico.

En la misma línea, el profesor Carlos Ferreira Quiñónez sostiene que el guaraní permite al paciente expresarse con mucha más libertad, y al médico hacerse una idea más precisa de los síntomas. Su libro Tesãirã, Guaraní Médico reúne cerca de 900 palabras de uso médico justamente para cerrar esa brecha.

Traducido: cuando alguien dice py’aruru, no está diciendo una tontería. Está diciendo «mi abdomen está distendido y me preocupa». El trabajo del profesional no es corregirle el vocabulario. Es entenderlo.


Mini glosario para llevar

Si escuchás…Es…
che akãnundutengo fiebre
che akã rasyme duele la cabeza
che tãi rasyme duele la muela (o: sos insoportable)
che py’a rasyme duele el estómago
che ahy’o rasyme duele la garganta
che kerasyno puedo dormir
che kangyestoy débil, sin fuerzas
che tĩsyryestoy resfriado
ipy’arurutiene la panza hinchada
ojeohápeestá ojeado

Fuentes

  • Antonio Ruiz de Montoya, Tesoro de la Lengua Guaraní (1639) — primer registro escrito de mbiru’a, difundido por el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.
  • Dionisio M. González Torres, Diccionario Médico Guaraní-Español y Diccionario Médico Español-Guaraní (Asunción, 1997).
  • Antonio Guasch, Diccionario Castellano-Guaraní y Guaraní-Castellano (1961).
  • Carlos Ferreira Quiñónez, Tesãirã, Guaraní Médico.
  • Declaraciones del Dr. Tomás Mateo Balmelli en La Lupa (Telefuturo), reproducidas por Extra.
  • Antonio Ruiz de Montoya y Paulo Restivo, entradas de ju’ái / aju’ái, con los aportes posteriores de Guasch, Ortiz Mayans, Gatti Battilana y Tupã Kuchuvi Veve.
  • Héctor Keller, Estudios Etnobotánicos 5: nombres de plantas y su utilidad según los mbyá guaraní de Misiones, revista Bonplandia (2012) — sobre el karugua poã como remedio contra el reumatismo.
  • León Cadogan y Ramón Bejarano, sobre el py’a ruru en el folclore paraguayo.
  • Revista Runa / SciELO: estudio etnobotánico sobre el py’a ruru en el Chaco Húmedo formoseño.
  • Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, publicaciones sobre historia sanitaria y lengua guaraní.

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