Es casi imposible imaginar a un gato tropezando: si ocurre, seguramente fue a propósito. El gato jamás pierde la dignidad; a lo sumo la presta un rato.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.
Tienes que aprobar los términos para continuar