Poderosa filosofía popular que muchos aún alegan, aunque las normas actuales toman la ebriedad como agravante y el test de alcoholemia puso contra las cuerdas esta antigua jurisprudencia popular.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.
Tienes que aprobar los términos para continuar