
Mensú es el peón, el trabajador contratado por mes para las tareas más duras del monte: cortar y acarrear yerba mate en los yerbatales y obrajes del Alto Paraná. La Real Academia Española ya lo tiene fichado como propio de Paraguay y Argentina: apócope de «mensual», referido justamente a ese peón.
Pero la palabra pesa más de lo que parece. En Paraguay no quedó como un simple sinónimo de «empleado» — quedó pegada a una de las páginas más oscuras de nuestra historia laboral.
De dónde viene la palabra
Mensú nace del castellano «mensual» (pagado por mes, a diferencia del jornalero que cobraba por día). En el habla popular del monte, probablemente como apócope de «mensualero», el término se guaranizó: perdió sílabas, se acomodó a la fonética local y terminó con esa «-ú» tónica que tan bien le queda al oído paraguayo.
La habilitación: la trampa detrás del sueldo mensual
Acá está la parte que explica por qué «mensú» nunca fue una palabra neutra. El sistema funcionaba así: un «habilitador» (el reclutador) le ofrecía al futuro mensú un adelanto de dinero para enganchar, muchas veces en pueblos y compensaciones alejadas del yerbal. Con esa «habilitación» ya encima, el hombre quedaba obligado a viajar al monte y trabajar hasta saldar la deuda.
El problema es que la deuda nunca se saldaba. Adentro del obraje, todo —comida, bebida, herramientas, ropa— se compraba en el propio almacén de la empresa, a precios que el patrón fijaba a su antojo. El mensú trabajaba de sol a sol en la selva del Alto Paraná, aislado de cualquier pueblo, y cada mes su deuda crecía en lugar de bajar. Quedaba, en los hechos, atado de por vida: lo que en la época se llamó sin vueltas «esclavitud blanca».
Esta forma de explotación se extendió desde fines del siglo XIX y se mantuvo con fuerza hasta bien entrado el siglo XX, recién empezó a resquebrajarse con las primeras leyes laborales de las décadas de 1920 y 1930.
El mensú en la literatura
La figura del mensú no quedó solo en los libros de historia: marcó a dos escritores que vivieron de cerca esa selva.
Rafael Barrett, el escritor español radicado en Paraguay, denunció el sistema de los yerbales en una serie de artículos y en su libro Lo que son los yerbales paraguayos (1910), retratando sin filtro el maltrato a los mensúes.
Horacio Quiroga, que vivió años en Misiones, escribió el cuento «Los mensú» —incluido en Cuentos de amor de locura y de muerte (1917)— inspirado en esas mismas condiciones de semiesclavitud en el monte.
¿Se usa hoy?
En Paraguay, «mensú» quedó prácticamente como palabra de historia y de literatura: se usa para hablar de esa época, no para nombrar a un empleado actual. Del lado argentino de Misiones el término sigue más vivo, aunque hoy convive con «tarefero» (el que hace la tarefa, la cosecha de la yerba) como forma más habitual de nombrar a ese trabajador rural.
Fuentes consultadas: RAE – DLE, Wikipedia – Mensú, Wikipedia – Los mensú, El mensú en las obras de Rafael Barrett, Definiciones-de.com
















