José Gaspar Rodríguez de Francia: ¿Quién fue el hombre tras el personaje de El Supremo?

La biografía del doctor José Gaspar Rodríguez de Francia no solo describe al solitario y desconfiado dictador fallecido un día como hoy pero hace 181 años; también relata su vida anterior de “farrista y mujeriego”, además de una dura pena de amor. La historia de sus hijos y la maldición a los Zavala.

Por Luis López Nery Huerta

“Yo el Supremo Dictador de la República: Ordeno que al acaecer mi muerte mi cadáver sea decapitado; la cabeza puesta en una pica por tres días en la Plaza de la República donde se convocará al pueblo al son de las campanas echadas al vuelo. Todos mis servidores civiles y militares sufrirán pena de horca”.

Fragmento de la novela “Yo el Supremo” de Augusto Roa Bastos

Con estas palabras, atribuidas a un pasquín clavado en la puerta de la Catedral comienza la genial novela «Yo el Supremo» del escritor paraguayo (Premio Cervantes de 1989) Augusto Roa Bastos. En su obra, el máximo representante de las letras nacionales nos expone en una extensa e intrincada trama, la vida, ficcionada evidentemente, de, probablemente, hombre más importante de la historia paraguaya. Nacido el 6 de enero de 1766, murió el 20 de septiembre de 1840.

José Gaspar Rodríguez de Francia, el supremo dictador, falleció el 20 de septiembre de 1840.

En su obra, a pesar de la importante contribución creativa del autor, existe una gran carga de veracidad en cuanto a diferentes hechos, acontecimientos, e incluso rasgos de la personalidad del Supremo Dictador, que a entender del joven historiador compatriota, Enrique Cosp, demuestran la impresionante investigación realizada por Roa para la caracterización del personaje de Francia.

«Te marea Roa Bastos porque él mete mucho de historia real. Por ejemplo el Francia que tenía cierta afición a la astronomía y que tenía este aparato el teodolito que sirve para estas cuestiones. Hay personajes reales, se ve que hizo su tarea muy bien Roa. Y te mezcla con cosas que son totalmente de su imaginación. Algunos rasgos de su personalidad, un hombre aislado, solitario, desconfiado y paranoico, con carácter fuerte», puntualiza Cosp al hablar de las diferencias entre el Doctor Francia real y el de la ficción. 

Pero, ¿cuánto conocemos de este personaje de nuestra vida pública en realidad?

¿EL SUPREMO, BRASIGUAYO? 

José Gaspar Rodríguez de Francia representa el máximo símbolo del patriotismo paraguayo, de la independencia, de la defensa de nuestra «paraguayidad», si cabe el término. Sin embargo él mismo, como muchos paraguayos de aquella época, provenían de profundos procesos migratorios. «Era hijo de un portugués. En ese sentido, podría haber sido uno de los primeros ‘brasiguayos’. Porque su papá era Fran¢a que luego de castellaniza a Francia. Y por el lado de la madre que sí era criolla paraguaya, era pariente de los Yegros. Cumple con un requisito que tenían los próceres de que la mayoría eran parientes entre sí. Su padre había venido al Paraguay a producir el tabaco hacia la zona de Yaguarón», cuenta Cosp. Puntualiza que de muy joven, Francia fue enviado por su padre a la actual ciudad argentina de Córdoba, donde funcionaba la primera universidad del continente.

Enrique Cosp, historiador.

«Ahí él estudia teología, latín, algunos principios del derecho, y adquiere cierta formación universitaria que en aquel entonces era algo muy raro para nuestro país». La intención de su padre habría sido la de que su hijo se convierta en sacerdote, cosa que no se cumplió porque José Gaspar tenía otros planes. 

ABOGADO DE POBRES

A su retorno a nuestro país, ya alejado de la idea de ejercer el ministerio religioso, Francia comienza a ejercer el derecho. «En esa época no era como hoy que vos estudiás y después te registrás en la Corte Suprema de Justicia. Cualquier persona que tenía cierto conocimiento ya podía ejercer libremente como abogado. Se hizo de fama como defensor de pobres. Muchas veces pasó que alguna persona pobre tenía algún problema judicial y él le defendía y a veces incluso lo hacía gratis. Esto le dio una muy buena fama. 

UNA VIDA «DESORDENADA» 

A pesar de esta buena fama que le proporcionó su profesión, Francia tenía también otra fama por su vida privada. «Según uno de sus mejores biógrafos, Julio César Cháves, que escribió el libro ‘El Supremo Dictador’, cuenta que a principios de los años mil ochocientos, Francia era muy farrista», refiere Cosp.

«Muy lejos de esa imagen que nosotros tenemos, de un Francia muy solemne, muy serio, en esos años era muy farrista y mujeriego. Hasta que esta vida, aparentemente, le provocó problemas en su salud. No sabemos exactamente qué, de por ahí la bebida le fundió el hígado, o tuvo alguna enfermedad venérea, pero aparentemente esto fue para él un ‘atajate’ que lo hizo cambiar”, añade el historiador. 

Hay otra historia acerca de Francia que parte de una realidad pero que atraviesa el mito. Es la historia de su relación con Petrona Zavala, antepasado de la familia Zavala que hasta hoy en día se mantiene como una de las familias “patricias” de Asunción. Resulta ser que “tuvieron problemas, porque Francia cortejó a Petrona pero la familia le rechazó a él por no considerar que estuviese a la altura”.

Algunas personas acusaban a Francia de no ser muy puro, en cuanto a su sangre, de tener un poco de sangre ‘mulata’ en sus venas, por ser hijo de padre portugués. Recordemos que en esa época esas cosas pesaban mucho más que hoy, el tema del status, las familias ricas solo con las familias ricas, del mismo color de piel, no había tanta flexibilidad como hoy”. Esto habría generado en Francia un fuerte resentimiento, que es fuente de la leyenda que dice que el dictador maldijo a la familia Zavala y de la supuesta ‘vendetta’ que cobró Francia sobre Petrona.

“Nunca luego da gusto el rechazo, no pega nada,. Y en esa época le habrá tocado mucho el orgullo. Una aldea era Asunción, todo el mundo se entera que rebotaste. Y además con el carácter que tenía el Doctor Francia.  Años después ‘le cobra’ ejecutando al marido, Juan José Machaín. Lo meten en la conspiración de 1820, donde supuestamente se planeaba el asesinato del dictador para sacarlo y reemplazarlo”.

“Un supuesto conspirador que tenía cargo de conciencia se confesó con el pa’i y este le dijo que para conseguir la absolución, debía contárselo a las autoridades. Esto siguió con una cacería en la que capturaron a todos los próceres y a mucha gente más y es ahí donde lo agarran al marido de Petrona Zavala. Esto es considerado por muchos como una vendetta. Quince años lo tuvo preso para luego fusilarlo”, comenta el estudioso.

LAS HIJAS DEL DOCTOR FRANCIA

Otro tema bastante discutido es el de su descendencia, y es que por su carácter y sus ideas, Francia parecía querer cortar todo vínculo familiar que le genere cualquier clase de obligación. La historia habla de dos hijas, por lo menos, que a pesar de haber sido contraídas fuera del matrimonio, y sin documentos que avalen haber sido reconocidas.

Tuvo dos hijas por lo menos que se sepa. Dos hijas naturales, como se decía en la época. Él las reconoció al nombrarlas en su herencia. En esa época se le daba demasiada bola a eso, la diferencia entre el hijo legítimo y el “ilegítimo” en cuanto a los derechos. Él las reconoce, las deja en su herencia. Hubo un nieto del doctor Francia que después de la Guerra ocupó el cargo de un ministerio del gobierno”, cuenta Cosp. 

Martín Romano, genealogista.

El genealogista Martín Romano, gran conocedor de la vida de Francia cuenta con documentos que hablan de una de ellas; Ubalda García Francia, la conocida como la “niña Francia”. Según estos documentos, Ubalda o “Walda” sería hija de José Gaspar Rodríguez de Francia con doña María Juana García.

Ubalda había contraído matrimonio con Juan de la Cruz Cañete, con quien engendró al menos dos hijos, una de las cuales, se casó con Epifanio Peña Medina, dando como descendientes a la familia Peña. Evidentemente, teniendo en cuenta el paso del tiempo y la falta de tecnología en la época, sólo podemos fiarnos en lo que dicen los documentos, a pesar de que exista en torno a estos, cientos de rumores pero sin pruebas.

Romano asegura que otros autores hablan de los hijos de Francia, como el caso de José Gregorio Machaín, respondiendo a un cuestionario de Ramos Mejía: “tuvo tres hijos, que reconoció a su modo, pero no les trató, sepultando a uno de ellos en un calabozo solo porque le pidió en su gracia, el alivio o libertad del que fuera su maestro y estaba en prisión. Cita a Loizaga, quien respondiendo al mismo cuestionario y la pregunta “¿En su juventud o su edad adulta se le conocieron algunos amores?- Se le han conocido como tres hijos; amor, parece imposible”.

Romano también cita a Robertson quien escribía sobre Francia: “yo he visto a su hermosa hija recorriendo las calles de Asunción con un canasto sobre la cabeza para vender cigarros, siendo su padre el primer Cónsul de la República del Paraguay. Otro texto que habla de los posibles hijos de Francia es el libro ‘el apellido Francia’, de Benjamin Vargas Peña, cuenta Romano, y cita como posibles hijos del dictador a Rodrigo Medrano y a otra chica llamada Gregoria.

En cuanto a sus hermanos, Romano cita a su hermana Lorena, de quien descienden personajes como Cirilo Antonio Rivarola, José Infante Rivarola, Gustavo Laterza Rivarola y la embajadora Estefanía Laterza de Rios. De su hermano Pedro, congresista en 1810 y administrador de Itá en 1814, descienden los Francia Grance, Francia Cháves y los González Francia. Los documentos de Romano hablan de que sus otros dos hermanos Juan José Ignacio y Petrona Regalada no dejaron descendencia. 

Romano cuenta haber editado cerca de dos mil páginas de la colección de Francia y haber realizado unas mil doscientas notas al pie, releyendo y corrigiendo otras tantas veces la biografía del Supremo Dictador hasta conocer su mentalidad.

“Me parece perfectamente posible que haya sido así. Un hombre que podía cortar con cualquiera de su familia sin el menor remordimiento, como cortó con su padre y no lo fue a ver cuando este lo llamó en su lecho de muerte. Puede haber cortado con cualquier hijo, y ciertamente no debió sentir ninguna obligación por su descendencia, fruto posiblemente de amores circunstanciales. Era un hombre que construyó una imagen pública y privada, cortando cualquier lazo de obligaciones recíprocas, para evitar deber favores”, indica.

Y agrega un dato interesante, que tiene que ver con la cultura guaraní, donde no existe el dinero, solo existen alianzas basadas en favores mutuos. Esto es lo que Francia evitó cuidadosamente, y sacó arando a quién fuera a pedírselos.

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