Flaminio Arzamendia: “Los músicos de Asunción no tocan mis canciones”

Flaminio Arzamendia compuso casi mil canciones y es uno de los máximos exponentes del “purahéi jahe’o” paraguayo. De hecho, su primer éxito fue “aichinjárangaikoche” (pobrecito, yo). “A veces tropezamos porque nos enamoramos del que no es correspondido y por ahí van mis temas”, afirma este artista popular que cuenta una curiosa anécdota de cómo arrancó su carrera musical con una inversión de 3.000 guaranies.

Los versos en guaraní que enamoraron y perduran en el recuerdo de la juventud de 1968 y la década del 70 cuando todo este estilo comenzó y saltó a la popularidad nuestra polka jahe´o. Aquí en Paraguayología conversamos con Flaminio Arzamendia en una entrevista que en su mayor fue un diálogo muy divertido en guaraní. Flaminiore, es así como en el campo se lo nombra y se pide por él. Algunos insisten reiteradamente por sus canciones:  Flaminiore. Se autodefine como único en su estilo en el folclore paraguayo.

Francisco Sosa tiene 73 años, oriundo de Coronel Oviedo, y es un devoto absoluto de la música de Flaminio, conoce su historia y lo ha seguido a lo largo de su vasta trayectoria de 53 años de carrera.  Y efusivo comenta sobre él que cuando escucha sus canciones (en realidad sus letras porque él escribe las canciones), lo hace sentir como si volviese a tener 20 o 25 años cuando iba a bailar en las fiestas de la campaña, allá en su Calle 6 natal, Tacuá Cora, (antes Coronel Oviedo, hoy día distrito de R. I. 3 Corrales). Fanáticos como él están por todo el país.

A propósito, Don Flaminio Arzamendia cuenta visiblemente emocionado que ahora las parejas que se conocieron en sus presentaciones lo contratan para ir a algún cumpleaños o celebrar un aniversario de bodas. En el apogeo de sus actuaciones -desde mediados de los 70 hasta los 80- muchos padres elegían el nombre de Flaminio o Flavia porque le tenían como ídolo.

Una anécdota que recuerda con nitidez, en ese entonces; 1975, cuando acordó actuar para un casamiento y la señorita que ya se había casado por civil, pidió a Don Flaminio que le colocara el anillo de bodas. “Fue algo muy especial para mí, chemopirimba cuando me acuerdo de eso”, dijo.

Arzamendia nació en la compañía Huguá Hû, Ypacaraí, y proviene de una familia humilde. Lleva solo el apellido de la madre, quien le dio aquellos 3.000 guaraníes para registrar sus letras en Autores Paraguayos Asociados (APA) “Era mucha plata en aquel entonces, casi se podría vivir todo un año de eso”, dijo. Entonces, ni soñaba con que un día actuaría en el emblemático “Luna Park” de Buenos Aires, donde dio un mensaje en guaraní y causó sensación en 1987.

Flaminio Arzamendia, uno de los máximos exponentes del purahéi jahe’o. Tiene casi mil canciones. “Lo que es la suerte ñaneacompañáro jagosa la vida”, dice uno de sus temas mas populares.

Tuvo fe en él y ella consiguió el dinero a pesar de las adversidades de la época.

Don Flaminio recordó que cuando registró su tema, le dijeron que tenía que conseguir a los músicos que quisieran grabar su canción para cobrar los derechos. Así que ese mismo día en Asunción, salió a pie a recorrer los alrededores de la sede de APA. Y se encontró por casualidad con el dúo Pérez-Peralta que estaba tocando en la calle. Les presentó la letra de la música y aceptaron grabarla. Así nació el éxito aichinjarangaikoche”, (pobrecito yo) su primera canción en 1968 y tuvo un éxito rotundo. El primer monto que cobró del APA fue 7.400 guaraníes.

Ya con un profundo orgullo cuenta que se dedica profesionalmente a la música desde 1968 viviendo de los derechos autorales y de las presentaciones. Tiene 817 versos que están grabados. Y también otras más de 100 canciones que están a medias porque quedaron empantanadas por la falta de inspiración del poeta. Nunca pensó en retirarse de la música. Innumerables artistas siguen cantando sus letras.

FLAMINIO ARZAMENDIA Y LOS ROMANCEROS NATIVOS

Para 1971 creó su propio grupo Los Romanceros Nativos y lanzó un disco cuyos 12 temas fueron exitazos: “Ko´anga ñandemante”, “Opaichamante jaikone”, “Nde pacienciamikena cherehe”, “Peicha ndaikosei”, “Asemba’éta aha”.

Luego de este disco, Don Flaminio comenta que entre 1974 hasta 1978 tenía contratos durante los 365 días del año recorriendo todo el país. Él iba con su grupo y era el presentador de sus propios temas.

Su conjunto estaba compuesto por arpa y acordeón; dos guitarras; un contrabajo. “Debías tener el tropicalísimo y al que canta chamamé y nuevaoleros, que es la persona que cantaba músicas internacionales como cumbia y merengue. Lo que le gustaba a la gente de esa época. En total 9 personas que estaban en mi grupo”, rememora.

Antonio Moray era uno de los cantantes, “es mi coautor, con él componíamos las canciones”.

“ME LLEVAN DE REGALO”

“El Paraguay me conoce, los hijos y las hijas de la generación de la juventud de los años 70, ahora piden que le regalen un espectáculo con Flaminiore. Entonces, ahora ando de regalo porque me contratan para ir de serenata. Y ahí voy con todos, a compartir la comida que preparan como la sopa paraguaya, el tallarín, el pollo asado. Hablamos y recordamos los tiempos pasados como éramos y entonces, el dueño de la casa se alegra, el papa guasu”.

Su actividad antes y durante la pandemia era participar en las celebraciones familiares y muy poca participación en festivales. “No participaba de los festivales porque los músicos de Asunción no tocan mis músicas”, se queja. Aunque cree que de a poco está llegando también a Asunción.

LAS LETRAS DE FLAMINIO

Escribe sus letras por contemplación, observando la realidad, mirando el comportamiento de las personas. Afirma que todas las personas tienen las mismas grandezas y los mismos problemas.

Ofrece como ejemplo a una mujer joven que se enamora cuando llega su momento y en este proceso no hay papá ni mamá porque es algo de la naturaleza. “Y a veces tropezamos porque nos enamoramos del que no es correspondido y por ahí van mis temas”, agrega.

“Nuestros hijos y nuestras familias son nuestros versos porque todos deben lindos y bien parecidos: así como dice mi madre: che mbemby iporâve ndaiporichene mamove. Y es cierto que hay veces que algunos no salen tan lindos. Todos los versos puedo apreciarlos por igual”.

Asimismo, cuenta que tiene registrados 400 versos que aun no fueron grabados y, además, tiene otras letras que se han quedado por el camino.

Afirma que tiene un particular cariño hacia la músicaKuarahy resêporque la había escrito y luego no lograba grabarla nunca. “Y en una ocasión nos quedamos sin repertorio y nos pusimos con esa letra y me acordé de esa música y nos ensayamos. Salió un éxito así por casualidad. Y ahora es uno de los temas que se canta allá por el exterior”.

EL MACHISMO DE LAS CANCIONES

“Nunca hablé mal de las mujeres y mis letras reflejan al paraguayo campesino”. Don Flaminio dijo que le golpea mucho el machismo del paraguayo y cree que la mujer es una flor y los hombres son como el colibrí que busca la dulzura de las mujeres.

“Yo soy el tipo más bueno que pueda existir, nunca hice nada que dañara a una mujer. La mujer es una flor y nosotros somos los colibríes y entonces, buscamos la dulzura en la mujer y si tenés suerte, te da y si no, no; pero después si te da esa dulzura. Tenés que comportarte con respeto como un caballero. Ese es mi consejo que puedo dar a los paraguayos”.

SU RECHAZO AL ALCOHOL

“Nunca tomé en mi vida ninguna bebida alcohólica. Soy un musico paraguayo que me profesionalicé. Pero sí es cierto que antes los músicos tomaban en un 90%”. Comenta que la gente tenía la idea del músico como una persona que vivía arrimada en la casa de algún amigo y que solo tenía una camisa y un pantalón. Esa es la idea del pasado.

La imagen actual del músico es distinta en esta época que ya se convirtió en una profesión y existen instituciones que protegen al artista como el APA y otras. Don Flaminio Arzamendia es actualmente secretario general del APA, vive en Caacupé, casado con una encarnacena Margarita Rodríguez y tiene tres hijos (ninguno siguió el camino de la música).

NO ES PARA VOLVERSE MILLONARIO

Una hora de espectáculo Flaminio Arzamendia cuesta cinco millones de guaraníes y reconoce que en su momento era uno de los artistas más caros. “Pero si algún músico te dice que soy rico, por mi música, estará mintiendo. Y de mi exgrupo se han formado cinco conjuntos que exclusivamente cantan mis letras; los músicos son mis amigos”.

Los dúos que estuvieron de forma permanente: dúo Gómez – Moray (1971-1978); Quiñonez-Morais (1978 -1990); Gaona- Pineda (1991-2006); dúo Brizuela- Cárdenas (2007 -2015); dúo Meaurio-Ayala (2015-2021).

Don Flaminio cree que la música se puede comparar con la vida de los futbolistas que muchos juegan y pretenden llegar a los grandes clubes y solo unos pocos logran. Su vida como artista fue un constante empeño de mantenerse vigente porque al tener un conjunto musical tenía a su cargo al menos 5 personas con sus familias que dependían de él. “Ha sido un trabajo profesional para mí, los que hemos llegado somos como (Quemil) Yambay y Oscar Pérez”, sostuvo.

Al igual que don Quemil, Flaminio también fue requerido frecuentemente por los políticos, desde hace décadas. Así, escribió letras para la campaña presidencial de Nicanor Duarte Frutos y también participó de varios mítines políticos con mensajes que venían directamente del partido colorado.

PREMIOS

Recibió el premio Luis Alberto del Paraná en el año 2000 como el mejor autor y compositor de música paraguaya y a su vez fue nombrado hijo ilustre de la Gobernación de Cordillera con una medalla de oro otorgada en el año 2001.

Distinción recibida por flaminio Arzamendia en Caacupé, por parte de la Gobernación
Mencion de honor recibido por Flaminio Arzamendia en el “Luna Park”, de Buenos Aires.
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