El otro Manuel Ortiz Guerrero: mitos y verdades sobre el gran artista

Manuel Ortiz Guerrero no solo fue un poeta, el cocreador de la Guarania y un artista guaireño que marcó una época. También fue actor de teatro y un revolucionario, luchador contra las injusticias, indigenista y defensor del guaraní.

Manuel Ortiz Guerrero, falleció el 8 de mayo de 1933, a los 35 años.

Manú falleció el 8 de mayo de 1933, poco antes de cumplir 36 anos. Mucho se escribió sobre su vida, a veces, basados en hechos y otras en mitos. Paraguayología.com consultó a uno de los más importantes estudiosos de la vida de Manú para contarte detalles poco conocidos de su vida. Por ejemplo, su amistad con Flores, su papel en la creación de la Guarania. Asi también la relación que tuvo realmente con su compañera, Dalmacia, y otras facetas de su vida.

El autor de “Loca” fue el más renombrado poeta paraguayo, conocido internacionalmente por ser un referente de algunos movimientos culturales de su época. Sin embargo, Manuel Ortiz Guerrero o Manú, como se lo conocía cariñosamente, sigue siendo un gran desconocido para muchos paraguayos.

En parte esto se debe a las innumerables mentiras que se ensenan en los colegios sobre la vida y obra de Manú. Así sostiene el escritor Catalo Bogado. Una de las falsedades tiene que ver con su amistad con José Asunción Flores. Y el papel del poeta guaireno en la creción de la guarania,  el género musical por excelencia de la música paraguaya.

Catalo Bogado afirma que son falsos los datos que afirman que el poeta y el músico se conocieron recién en el año 1929. En realidad, ya un año antes, en 1928, la Guarania India, fue publicada en la revista Ocara Poty Cue Mi (Edición N° 53 , página 25). La obra tenía letra de Manuel Ortiz Guerrero y música de José Asunción Flores,

Bogado agrega otro dato que demuestra que ambos artistas ya se conocían desde antes de 1925. Ese año justamente él cita el nacimiento de la Guarania. Se trata del testimonio de Arturo Alsina, amigo de ambos. Fue en una entrevista del diario ABC Color del 18 de mayo de 1972. Entrevistado raíz de la muerte de Flores en Buenos Aires, Alsina afirma que conoció a este ese año, justamente en casa del poeta guaireño.

La documentación con la que cuenta el escritor Catalo Bogado incluye el libro del también célebre Mauricio Cardozo Ocampos . Ese excompañero de Flores en la Banda de la Policía escribió el libro Mundo Folklórico Paraguayo (Asunción, 1989). Allí relata que fue Ortiz Guerrero el que quiso conocer a Flores. Y lo hizo a través de otro compañero de la banda policial, Darío Gómez Serrato.

Darío Gomez Serrato

El propio Gómez Serrato expresó en varias oportunidades que la Guarania “fue creada por Flores y Ortiz Guerrero”. Así lo dijo en una entrevista tras la muerte de Flores (ABC Color, 18 de mayo de 1972).

La documentación de Bogado también demuestra otros datos. Por ejemplo, que varios de los compañeros de Flores en la Banda de la Policía Nacional trabajaban con Ortiz Guerrero en su imprenta Zurucu’a. Allí el poeta imprimía gran parte de los libros cultuales de la época.

DALMACIA, SU FIEL COMPAÑERA

Otra circunstancia sobre la que se ha especulado mucho en la historia de Manú es en la de su relación con Dalmacia Sanabria. Si bien ambos convivieron, existió solo una hermosa amistad, por el contrario de la creencia de que fue su esposa.

El escritor Catalo Bogado señala el encuentro definitivo entre el poeta y la mujer se dio en 1918. No obstante, habían sido compañeros de infancia. En ese reencuentro, ella misma llegó hasta su casa de Manú, llamada por el conocimiento de la enfermedad que él padecía.

Dalmacia Sanabria

Dalmacia había sufrido mucho tras el suicidio de su entonces novio y prometido Óscar Haitter. Y había decidido servir a Dios a través del cuidado de los enfermos. Ella tomó la decisión al enterarse de la situación de Manú y del abandono de sus sirvientes por miedo a la lepra. Entonces decidió convertirse en su protectora hasta el día de su muerte.

MANÚ EL ACTOR

Otra faceta poco conocida del poeta guaireño, y sobre la que el escritor Catalo Bogado ha investigado bastante, es la del Manú actor de teatro. Bogado lamenta que durante muchos años, la historia oficial que se ha contado no solo lo ha limitado a la poesía romántica. La verdad es que Ortiz Guerrero fue uno de los primeros poetas del postmodernismo en América, además de la actualmente denominada “poesía concreta”. También se lo ha pintado simplemente como el bohemio que “robaba velas del cementerio para alumbrar sus noches de invierno. Y que debido a su enfermedad vivía encerrado en su “imprentita”.

Bogado, custodio y estudioso de los documentos originales de “Manú”, señala que en la historia de este increíble artista hay mucho más. Entre esos archivos, existen publicaciones de los diarios de la época, como uno que informaba sobre las actividades de “Teatro Nacional”. Uno de los preámbulos reza: “Homenaje a los caídos de Chicago”. Fue organizado por la agrupación “Rafael Barret, y la obra 1° de Mayo, drama social de un solo acto del dramaturgo P. Gove. En el reparto, como un “joven señor”, aparece un nombre: Manuel Ortiz Guerrero.

Bogado lamenta también que se nos haya privado de ese otro “Manú”. El“revolucionario que acompañaba las luchas de los estudiantes, que aborrecía las injusticias y las inmoralidades, y del poeta indigenista, reivindicador del idioma nacional”.

EL LEGADO DE ORTIZ GUERRERO

Escribía indistintamente en castellano y en guaraní. Varios de sus poemas se convirtieron en las guaranias más emblemáticas, como Panambi vera, Nde rendápe aju, Paraguaype, India, Buenos Aires, salud y Kerasy. Publicó poemarios como Surgente, Pepita y Nubes del este. Igualmente, escribió obras teatrales como Eireté, La Conquista, y El crimen de Tintalila. Transcribimos el poema “Loca”, una de las más recordadas:

¡Paso! ¡Dadle paso!

Es reina y es pobre. No quiere ni el raso

que bese sus formas; es loca la reina.

Dad paso a la reina de honda pupila color de esmeralda,

la loca desnuda que, regia, despeina,

por único manto,

su astral cabellera, como un sueño de oro cubriendo la espalda.

¡Dad paso! que corre la reina, la loca,

llevando un gran beso y un tibio pedazo de canto

en la boca.

En noches de estío se empapa de luna, perfume y penumbra

y corre devota al templo del Arte a hacer su plegaria;

allí no le alumbra

ni lámpara débil, ni pálido cirio de luz funeraria,

sino la belleza, la sacra belleza de la luminaria.

Amigos: en caso que alguna

mujer de rodillas, desnuda en la sombra rezando encontréis,

pasad, no le habléis;

es ella la loca, devota del Arte que reza a la Luna.

Crudeza de invierno no seca y consume

la rosa del canto que lleva en la boca…

Sus llagas lumíneas que sangran perfume,

las besa y bendice mil veces la loca.

Le da primavera sus salvas de olores,

las ondas del río su perpetuo y suave rumor de oraciones;

la noche morena le da su silencio, sus sidéreas flores…

Y aún tiene hambre de más sensaciones.

En noches augustas de inútil martirio,

la loca pretende, con sed de grandeza,

tomar una estrella volviéndola lirio.

-Oh loca divina, que canta y que llora, que ríe y que reza;

atrévete siempre, es ese un gran culto que pocos profesan.

¡Loca!: soporta, la tortura sacra y luminosa

de todas tus ansias y tus padeceres

y sigue cantando canción olorosa;

tú eres la bendita loca mujer entre todas las mujeres.

Amigos: en caso que alguna

mujer de rodillas, desnuda, en la sombra rezando encontréis,

pasad, no le habléis;

es ella la loca, devota del Arte que reza a la Luna;

¡es ella mi Alma! reina que está loca,

alma luminosa, de bohemio y de artista, que va entre vosotros

llevando un gran beso y un tibio pedazo de canto en la boca.

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