Corregir

Dar castigo, habitualmente de forma física y muy frecuentemente cintarazos o algún tipo de golpe. En Paraguay la bíblica “vara de la corrección” solía ser muy literal.

En las casas, se le “corregía” (y aún se corrige) con arreador, algunas plantas dolorosas (como el typycha hû=escoba negra), toro rembo (vergajo), teju ruguái (especie de azote), piola, palmadas, zapatillazos  y otras modalidades.

La frase “te voy a corregir” o bien “vas a ligar” -pronunciada por la mamá, el papá, algún tío o abuelo/ suele ser la previa ineludible de un castigo físico. La práctica persiste a pesar de las campañas públicas y privadas para educar sin violencia.

Si bien la advertencia  es más usada en las casas con los niños, también se aplica entre adultos cuando una discusión se descontrola y se vuelve inminente la violencia física. “Che rocorregíta” (te voy a corregir) o bien “jajocorregíta” (vamos a corregirnos), son amenazas habituales en la previa de algún bochinche.

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