Pelecho» (o «apelechado») describe a una persona viejo y desgastado, según el diccionario propuesto por el profesor Juan Aguiar.
Se aplica en Paraguay para describir a quienes se visten de manera humilde, con desprolijidad o prendas rotas — por ejemplo, «ese Pedro es un apelechado» o «Carlos es un pelécho».
Curiosamente, el término tiene un giro bastante distinto respecto del castellano oficial: «pelechar» allí se refiere al cambio de pluma o pelaje de los animales, e incluso una de las acepciones de la RAE lo define como «comenzar a medrar, mejorar de fortuna o recobrar la salud» — prácticamente lo opuesto al sentido paraguayo, donde describe justamente lo contrario: decadencia y desprolijidad en el aspecto.
Se usa como insulto frecuentemente: «arriero pelecho», «moopio pelecho», «más pelecho que yo», «váiro pelecho», «tuja’i pelecho», «chongo pelecho», etc.
Un refrán dice: «ndaipóri vai, sino sogue y pelecho» (no existe hombre feo; solo seco y malvestido).
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