Mbarakaja, el gato que se adueñó del ñe’ẽnga paraguayo

El perro será el mejor amigo del hombre, pero el gato es, sin discusión, el mejor amigo del refranero paraguayo. Pocas criaturas aparecen tanto en los ñe’ẽnga como el mbarakaja: filósofo callejero, ladrón de asados, sobreviviente profesional y, según la creencia popular, poseedor de siete vidas (en otros países le dan nueve; acá le hicimos el descuento paraguayo).

Antes de entrar al catálogo, un dato para lucirse en la sobremesa: ¿de dónde viene la palabra mbarakaja? La teoría más aceptada dice que el nombre viene del felino silvestre nativo —el maracajá o margay, un gatito montés que ya andaba por estas tierras antes que los españoles— y que cuando llegó el gato doméstico en las carabelas, el guaraní simplemente le prestó el nombre del pariente local. Otra versión, más poética, lo vincula con el mbaraka (la maraca, el sonajero), sea por el ronroneo o por el cascabeleo del animal. Elegí la que más te guste: las dos son mejores que «gato».

El mbarakaja además responde a varios alias en el habla popular: michi, kichíro y chivi. Y una curiosidad que resume la lógica implacable del guaraní: al gato se le puede decir jaguarete michĩ (tigre chico) y al jaguarete, mbarakaja guasu (gato grande). Todo queda en familia.

Ahora sí: el catálogo.

1. Así son las vidas, he’i mbarakaja El gato dice: así son las vidas. Es un ñe’ẽnga aparentemente nuevo, pero muy difundido. Juega con la creencia habitual de que estos felinos tienen siete vidas, adaptando a versión plural la expresión resignada de «así es la vida». Filosofía barata multiplicada por siete.

2. Opareíta mbarakaja repynóicha Va a terminar en la nada, como el pedo del gato. La comparación se usa para señalar que algo es irrelevante: el famoso vyrorei. También se aplica a lo muy suave o silencioso. Al final, nadie ha escuchado jamás un gas felino; es un fenómeno que existe solo en la imaginación popular, como las promesas electorales.

3. Mbarakaja so’ondie ndoikói No se vale poner la carne junto al gato. La versión guaraní del consejo universal de evitar las tentaciones que no podrán ser contenidas. No poner al zorro a cuidar el gallinero ni al lobo a cuidar ovejas: ya se sabe con certeza lo que va a pasar.

4. Japuka haguãnte, he’i mbarakaja oñepysãngárõ Es solo para reírnos un poco, diría el gato que se tropezó. El dicho da una salida humorística a la agilidad extrema de los michis: es casi imposible imaginarlos tropezando, de modo que si ocurre, seguramente fue a propósito, como una suerte de broma. El gato jamás pierde la dignidad; a lo sumo la presta un rato.

5. Mbarakaja purahéi El «canto del gato»: el ronroneo. Se usa como adjetivo para criticar algo inentendible, interminable, aburrido, lento o desagradable. Ejemplos: mbarakaja purahéicha ipuku (largo como el ronroneo), mbarakaja purahéi, ipuku ha ijay (además de interminable, desabrido) o jaha mbeguekatu, mbarakaja purahéicha (vayamos despacio, como el ronroneo).

6. Hyerakuve mbarakaja ra’ýgui Más desafortunado que un gatito recién nacido. En guaraní, hyeraku o tyeraku (tener el estómago caliente) alude a la mala suerte. El ñe’ẽnga refleja el desprecio que suelen sufrir los felinos recién nacidos, en un país donde la superpoblación de gatos callejeros persiste pese a las campañas de castración.

7. Ndaipóri jagua tapépe, he’i mbarakaja ohóro avión-pe No hay ningún perro en el camino, diría el gato cuando viaja en avión. Alusión a la rivalidad más antigua del reino animal doméstico: jagua ha mbarakaja. La única ruta del país donde el gato viaja tranquilo es la aérea.

8. Oheka mbarakaja kupy Literalmente: busca la pata del gato. Alude al que se arriesga o se complica sin ninguna razón. Frase de uso doméstico intensivo: es el clásico consejo materno para que los hijos no se metan en problemas innecesarios. Aclaración lingüística: en la versión guaraní se busca la pata nomás, no la quinta pata como en la frase popularizada en español. El paraguayo es más eficiente: con encontrar una ya se complicó suficiente.

9. Mbarakaja una vénte opo’ẽ tatápe El gato solo se quema una vez. El escarmiento es útil y la dolorosa lección se aprende. Es la versión guaraní del dicho español «el gato escaldado, del agua fría huye», pariente del regional «el que se quema con leche, ve una vaca y llora».

10. Pa’i mbarakaja El gato del cura, generalmente saludable y rozagante: se presume que el felino se da la gran vida en la parroquia. Se usa como adjetivo para las personas con sobrepeso. En el mismo sentido se dice mbarakaja capón (gato castrado).

11. Ndaikuaái mba’épa ajapóta, he’i mbarakaja imemby angujáva: ha’use ha ahayhu avei No sé qué hacer, dice la gata que dio a luz un ratón: le quiero, pero también tengo ganas de comérmelo. Esta situación hipotética y absurda es la salida humorística habitual que sigue a la pregunta mba’e jajapóta (¿qué haremos?). Aplicable a suegras, jefes y otros dilemas afectivo-alimenticios.

12. Kóa haku jeýta, he’i mbarakaja ra’y okapa vaekue Este se va a volver a excitar, dice el que mandó castrar al gato. En el complejo comportamiento felino, la esterilización no suele poner fin a las conductas sexuales: el macho seguirá marcando territorio y la hembra con síntomas de celo. De ahí la familia de expresiones con mbarakaja haku (gato en celo): mbarakaja haku partida (manga de gatos calientes), mbarakaja haku techo ári (felino en celo sobre el tejado) o, para quejarse de una voz molesta: mbarakaja haku oguahu porãve chugui (un gato en celo aúlla mejor que él).

13. De lujo, he’i mbarakaja ho’úro anguja morotĩ El gato que se devoró una rata blanca dirá que es un lujo: el refranista popular lo considera un plato gourmet. La construcción tiene primos: De lujo, he’i jagua ho’úro fideo (el perro que come fideo) y uno de tono más subido: De lujo, he’i vúrro omoingepáro (de lujo, dice el burro que logró introducir el miembro completamente).

14. Peẽmente igusto, he’i mbarakaja ojahúro Solo a ustedes les causa gracia, diría el gato cuando lo bañan. Sabido es el rechazo felino al agua; la frase le pone voz a la víctima del sábado de limpieza.

15. Ni aún, he’i mbarakaja El gato dice: «ni aún». Una de las expresiones más usadas en las conversaciones cotidianas del país, por la sencilla y gloriosa razón de que «ni aún» suena como «miau». La cumbre de la ingeniería fonética paraguaya.

16. Péa música porã, he’i mbarakaja ohendúro kyse ñehãimbe’e Esa sí es buena música, exclama el gato al oír que se afila el cuchillo. La frase celebra la reconocida habilidad de estas mascotas para detectar preparativos culinarios a kilómetros de distancia.

17. Iñarõ lo perro, he’i mbarakaja oke poste ári Son bravos los perros, diría el gato que amaneció durmiendo sobre el poste. La historia: perseguido por la jauría, el felino se refugió en las alturas, pero como los canes quedaron rondando, la víctima tuvo que pasar la noche ahí, bajo asedio. El colmo de la dignidad en situación incómoda.

18. Sin vuelta que dar, he’i mbarakaja okéva muralla árire. El gato que duerme sobre la muralla dirá: no hay vuelta que dar. La frase tiene otra variante de tono subido: No hay vuelta que dar, he’i travesti ndive okéva’ekue (dice el que se durmió con una travesti).

19. Aquí hay gato encerrado, he’i mbarakaja hyeguasúrõ La gata preñada dirá: acá hay gato encerrado. Este ñe’ẽnga es un clásico documentado en la célebre compilación de Feliciano Acosta, Domingo Aguilera y Carlos Villagra Marsal. Tiene variante carcelaria: Aquí hay gato encerrado, he’i mbarakaja ohóro preso.

20. Mbarakaja mondaicha avave nandepotái Como al gato ladrón, nadie te quiere. Pero hay una expresión todavía más terrible sobre el destino del felino descarriado: Para que aprenda, he’i mbarakaja ojuvy va’ekue (para que aprenda, dirá el que ahorcó al gato). El refranero popular no conoció al defensor de animales.

21. Mbarakaja uha Comegatos: personas que, en situaciones de extrema necesidad, recurren a alimentarse de estos felinos. Un recordatorio de que el refranero también registra las épocas duras.

22. Mbarakaja mercado Gato del mercado: un sobreviviente de mal aspecto, desnutrido, con bichos. El equivalente felino de la «raza delmer» canina. También se dice mbarakaja pelecho o mbarakaja perõ (gato pelado).

23. Mbarakaja noñe’ẽi angujándi El gato no conversa con el ratón. En la cadena alimenticia queda claramente establecido quién es presa y quién cazador: no hay conversación ni negociación, se aplica la ley natural. Muy citado en contextos de política y negocios, por razones obvias.

24. Mbarakaja rekaka Las deposiciones del gato, usadas como adjetivo equivalente a «porquería»; es decir, un durísimo insulto. Y puede ser peor: Mba’e revine mbarakaja rekaka (persona de pésimos olores posteriores, como excremento de michi). El guaraní no insulta: fulmina.

25. Mbarakaja pila La pila del gato. Una conocida marca de pilas usaba la figura del felino para remarcar su durabilidad: Eveready nomanói (la Eveready no se muere), decía la propaganda, jugando con las siete vidas.

26. Mbarakaja Cáceres Almada Emblemático locutor de la dictadura de Stroessner, conductor de «La Voz del Coloradismo», programa radial que defendía al régimen y denostaba duramente a los opositores de la época. El apodo felino más famoso de la historia radial paraguaya.

27. Sogue ha mbarakaja, py’a nandínte ofarreáva El fundido y el gato solo farrean con la panza vacía. Ñe’ẽnga registrado en las compilaciones del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní. Retrata la hermandad entre el felino callejero y el paraguayo sin un guaraní en el bolsillo: los dos salen de noche igual, porque la falta de recursos jamás fue impedimento para la farra.

28. Jaguájepe ndo’uséi, he’i ndaje mbarakaja Ni el perro quiere comer, dijo el gato. La excusa perfecta ante un plato incomible: si ni el perro —que come cualquier cosa— lo acepta, la sentencia es definitiva. El gato como crítico gastronómico despiadado.

29. Mbaraka japu ≠ mbarakaja pu Bonus lingüístico que circula en redes: no es lo mismo mbaraka japu (la maraca mentirosa) que mbarakaja pu (el sonido del gato). Un milímetro de espacio cambia todo: bienvenidos al deporte extremo de hablar guaraní.

Del ronroneo interminable al «ni aún» fonético, el mbarakaja se ganó su lugar en el habla paraguaya a fuerza de siete vidas, cero vergüenza y una relación complicada con la carne ajena. Si el perro es el mejor amigo del hombre, el gato es su mejor espejo: independiente, tranquilo, y convencido de que el mundo existe para servirle. Bien paraguayo, al final.

¿Conocés algún otro dicho gatuno que no esté en el catálogo? Dejalo en los comentarios: acá documentamos el habla paraguaya con rigor científico y cero seriedad. Y si te quedaste con hambre de ñe’ẽnga, pasá por los [100 refranes paraguayos] y el [diccionario].

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